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4 de junio de 2007


GIRA EUROPEA DE LA PRIMER MANDATARIA

Bachelet asegura que mapuches no son "presos políticos"

"Los presos mapuches son personas que buscaron la manera de solucionar las cosas de una manera que no es la democrática ni la pacífica. Cometieron delitos, incendiaron propiedades", argumentó la Mandataria en la segunda jornada de su primera visita de Estado a Suiza, durante una conferencia de prensa junto a la presidenta helvética, Micheline Calmy-Rey. A través de cartas, organismos sociales europeos emplazaron a la primer mandataria por la situación mapuche.

Por Pedro CAYUQUEO / Lunes 4 de Junio de 2007

- Michelle Bachelet en Suiza. Foto de Agencias.

(+) Bachelet: Nada nuevo bajo el sol

“Yo he sido una presa política y sé lo que es eso”, subrayó la Presidenta,
al remarcar que “nosotros no tenemos prisioneros políticos”.

Hace un año atrás, en otra gira europea, el Premio Nóbel, José Saramago,
invitó a Bachelet en Madrid a “mirar a los mapuches”.


SUIZA / La Presidenta Michelle Bachelet aseguró el pasado fin de semana en Suiza que “en Europa hay una mirada equivocada” sobre la situación de los numerosos presos mapuches que en hay en la zona centro-sur de Chile, señalando que “no son prisioneros políticos” sino personas que han “cometido delitos”. “Yo he sido una presa política y sé lo que es eso”, subrayó la Presidenta, al remarcar que “nosotros no tenemos prisioneros políticos en Chile”.

“Los presos mapuches son personas que buscaron la manera de solucionar las cosas de una manera que no es la democrática ni la pacífica. Cometieron delitos, incendiaron propiedades”, argumentó la Mandataria en la segunda jornada de su primera visita de Estado a Suiza, durante una conferencia de prensa junto a la presidenta helvética, Micheline Calmy-Rey.

Luego de haber iniciado su gira presidencial el martes en Helsinki, Finlandia, Bachelet se dirigió a Oslo, Noruega y este viernes a Suiza, en un recorrido que “responde a invitaciones de los respectivos presidentes o primeros ministros, pero también a las excelentes relaciones históricas que hemos tenido con los tres países y a las perspectivas comunes que compartimos en distintas áreas”, asentó la presidenta chilena antes de iniciar un periplo europeo no exento de contra manifestaciones y emplazamientos por la situación mapuche.

Denuncian control policial

En el Hotel Intercontinental de Ginebra y mientras sostenía una reunión con un grupo de chilenos invitados por la Embajada en Suiza, la primer mandataria recibió formalmente una carta firmada por la Defensoría Internacional de los Derechos de los Pueblos (DIDEPU), la Asociación Tierra y Libertad para Arauco, la Asociación Pueblo y la Federación Sindical Mundial - Región América, entre otras instancias sociales europeas y sudamericanas, “concientes de los graves problemas de violación de los derechos humanos que existen en Chile y de la represión sistemática del Estado chileno contra el Pueblo Mapuche”, según manifestaron en la misiva.

“Su visita a Suiza con la cual se pretende demostrar y vanagloriar los avances del Estado chileno en materia de derechos humanos, nos conlleva a una reacción de preocupación, decepción e indignación”, señalaron las organizaciones, esto debido a que “la represión y la persecución política contra cualquier organización social que se oponga al modelo neoliberal, es práctica cotidiana por parte de la policía chilena y los aparatos de seguridad del Estado, quienes utilizan sofisticados métodos y tecnología cuyos costos, paradójicamente, son solventados gracias al pago de tributos de quienes el Estado reprime y persigue”.

“Durante su gestión la represión, hostigamiento y persecución política contra las comunidades mapuche, sus comuneros y dirigentes se ha intensificado con el objetivo de desarticular y dividir el movimiento que lucha por la recuperación de sus tierras ancestrales y por ejercer el derecho a la autonomía y libre determinación. Derecho ampliamente reconocido en tratados y pactos internacionales que el Estado chileno ha firmado y ratificado”, subrayaron los firmantes. “En la actualidad -agregaron- su gobierno ha incrementado el control policial en territorio mapuche a través de personal de Carabineros de Malleco y de organismos de inteligencia provenientes de la capital”.

A juicio de las organizaciones, que protagonizaron una contra manifestación con lienzos y gritos de consignas en contra de la primer mandataria en la “Place de Nations”, frente a la sede central de Naciones Unidas (ONU), innumerables podrían ser los atropellos contra comunidades que podrían ser mencionados y que sustentan las denuncias en Europa, hechos sobre los cuales Bachelet tendría cabal conocimiento. “Las promesas electorales no quedaron sólo en promesas, sino que se han transformado en nuevos engaños a los cuales el pueblo mapuche ya está acostumbrado por parte de los diferentes gobiernos de la alianza denominada Concertación de Partidos por la Democracia”, señalaron.

Carta de INCOMINDIOS

Ya el pasado viernes, el Comité Internacional para los Indios de las Américas (INCOMINDIOS Suiza) se dirigió a la presidenta también por medio de una carta donde, entre otras cosas, le recuerdan que “Chile es el único país latinoamericano, con importante presencia de pueblos indígenas, que no reconoce, constitucionalmente, la existencia física y cultural de dichos pueblos”. La misiva hizo también referencia a la ratificación del Convenio N°169 de la Organización Internacional del Trabajo, una promesa hecha a los pueblos indígenas de Chile desde 1989 y de acuerdo al organismo “utilizada como consigna política para elecciones presidenciales, parlamentarias e incluso municipales”.

La organización denuncia, a partir de una acuciosa revisión de la prensa chilena, que la promesa de ratificación de este importante instrumento de derechos humanos se hace con una regularidad media de cada 68 días, mientras que diplomáticos chilenos la han, formalmente, comprometido en 11 ocasiones ante organismos internacionales desde el año 1992. La última promesa en este sentido la hizo la propia presidenta, cuando anunció en acto público en La Moneda el pasado 31 de marzo los cinco ejes de su política indígena, donde se considera dar urgencia al proyecto de ratificación que se encuentra estancado en el Congreso.

Las irregularidades en los procesos seguidos en contra de personas mapuche y la invocación y aplicación de disposiciones antiterroristas en el marco de sus legítimas reivindicaciones territoriales, fueron otros de los aspectos abordados por INCOMINDIOS Suiza, así como los constantes allanamientos a sus comunidades. La misiva fue remitida también a la oficina de la Ministra de los Asuntos Exteriores de Suiza, Micheline Calmy-Rey, y de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Ginebra, Louise Harbour, ambas personeras con quienes Bachelet se reunió este sábado en Berna.

Ley Antiterrorista

A juicio de diversos organismos, las declaraciones de Bachelet en Suiza revisten mayor gravedad al considerar que se desentiende de las conclusiones y recomendaciones del Comité de Derechos Humanos que vigila el cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. El Comité en su sesión 89, de 15 de marzo de 2007, expresó su “preocupación ante la definición de terrorismo comprendida en la Ley Antiterrorista 18.314, que podría resultar demasiado amplia. Preocupa también al Comité que esta definición ha permitido que miembros de la comunidad mapuche hayan sido acusados de terrorismo por actos de protesta o demanda social”.

“El Estado parte -agrega el Comité- debería adoptar una definición mas precisa de los delitos de terrorismo de tal manera que se asegure que individuos no sean señalados por motivos políticos, religiosos o ideológicos. Tal definición debe limitarse a crímenes que ameriten ser equiparados a las consecuencias graves asociadas con el terrorismo y asegurar que las garantías procesales establecidas en el Pacto sean respectadas”. Para ello, el Comité de Naciones Unidas dio plazo de un año al Estado de Chile para que informe del cumplimiento de ésta y otras recomendaciones.

Cabe recordar que hace un año atrás, en otra gira europea de la Presidenta, el Premio Nóbel portugués, José Saramago, invitó a Bachelet en un acto cultural celebrado en la ciudad de Madrid a “mirar a los mapuches, los primeros habitantes de Chile”, en directa alusión a la situación de los dirigentes encarcelados por demandas territoriales no resueltas. Tras su regreso a Chile y como consecuencia de tales emplazamientos, la primer mandataria anunció que bajo su administración no sería aplicada la polémica Ley Antiterrorista 18.314, precisamente la legislación que permitió condenar a gran parte de los comuneros hoy recluidos.

La propia presidenta Bachelet reconocido el año pasado que la Ley 18.314 define de modo demasiado amplio los tipos penales de “terrorismo”, no correspondiendo incluir bajo ese rótulo los actos contra la propiedad, principales delitos investigados por los tribunales en el caso de las movilizaciones mapuches. Por este motivo envió al Congreso un proyecto de Ley (Boletín 4298, de 5-07-2006) para reformar la Ley 18.314 y así ajustarla a las normas de derechos humanos y debido proceso, dejando fuera de la calificación terrorista aquellos actos que afectan cosas y no a vidas. En su mensaje del proyecto de ley Bachelet reconocía que:

“La ley N°18.314, como antes se señalara, protege variados bienes jurídicos, entre los cuales hoy se encuentra el de propiedad. Dicha protección a través de esta legislación especial no aparece adecuada”. El proyecto proponía que “sin perjuicio de lo dispuesto en los artículos precedentes, sólo constituirán delitos terroristas aquellos que afecten la vida, la integridad física, la libertad y la salud pública”. El proyecto de ley Boletín 4298, presentado con la firma de la presidenta Bachelet el 5 de julio de 2006, quedó sin embargo abandonado en el Congreso Nacional / Azkintuwe

14 de marzo de 2007

UNA INVITACIÓN A REFLEXIONAR

We Newen, un potencial movimiento artístico mapuche


Es a través de esta reflexión que nos gustaría invitar a todos los hermanos (as) a dar el siguiente paso y también enrostrar lo nacional en su arte, pues entendemos que cuando el arte deja de ser solamente algo bello y complejo de entender y toma la forma de un movimiento termina rompiendo el estado actual de las sociedades.


Por Danko MARIMAN / Miércoles 14 de Marzo de 2007



- Foto de Juan Pedro Catepillan.



(+) "La música es un instrumento para llegar a nuestros hermanos"


Entendemos la música, la poesía, la pintura, el teatro, la danza y otras formas de arte como formas de mostrar nuestros pensamientos.



Vemos a diversas organizaciones e individuos mapuche con expresiones artísticas entrando en el curso de la demanda Nacional Mapuche.


Algunos seres humanos sentimos atracción por las formas artísticas para luego abrazarlas y entenderlas en su complejidad, a veces siendo nosotros mismo actores de las más diversas formas de arte. Entendemos la música, la poesía, la pintura, el teatro, la danza y otras formas de arte como formas complejas y bellas de mostrar nuestros pensamientos, sentimientos e ideas. Así como una forma de embellecer, engrandecer, hacer conocidas e inmortalizar tales ideas. Con el fin de la dictadura militar en Chile y posterior a una reflexión sobre la identidad Mapuche y el estado actual de nuestro pueblo, comienzan a surgir los primeros brotes de lo que se trasformará en un movimiento artístico Mapuche que ha pasado de lo étnico a lo nacional; es ahí que nace We Newen (Nueva Fuerza).

Dentro de lo étnico hay artistas Mapuches como Elicura Chihuailaf, Leonel Lienlaf, Rayen Kvyen, Jaime Huenun entre muchos otros, que se han destacado por rescatar aspectos culturales, reivindicar la historia de nuestros antiguos, tradiciones, como también han hecho empleo del mapuzugun defendiendo así nuestro patrimonio lingüístico e impidiendo que el proyecto de asimilación chileno se cumpla a cabalidad. Lo que han hecho hasta hoy día con esta labor de rescate y resistencia es una labor tremenda.

Lo nacional, en cambio, lo reconocemos en sus primeros brotes, en grupos como Weichafe Newen y luego Pirulonko, entre otros, que nacen a principios de los 90'. Weichafe Newen comienza a hacer una distinción de la historia Nacional Mapuche en contraste a la chilena, como también a hablar de que somos mapuches y no chilenos, que tenemos una identidad propia como nación que ha sido negada y ocultada por la historia oficial chilena. Así contrastan lo chileno de lo mapuche, pero además hablan de la autodeterminación y validación de nuestros derechos nacionales, enrostrando así una demanda nacional Mapuche a través de sus canciones.

En el caso nuestro, del Kolectivo We Newen, hemos logrado reunirnos para discutir, analizar, reflexionar este tema y desarrollarnos en conjunto con miras a influir en otras personas mediante la utilización del arte. Hemos dado un paso al entender el perfil nacionalista y tomar una orientación tal. Estamos concientes que en su mayoría nuestros oyentes no son solo amantes del hip-hop y la poesía, sino actores de diversas organizaciones sociales, políticas, artísticas, mapuches y no mapuches. Por lo que notamos el amplio recibimiento que ha tenido nuestra propuesta de desarrollo artística y entendemos como puede ayudar a abrir las puertas para la demanda Nacional Mapuche a sectores donde quizás no se pensaba llegaría y masificarla en un corto plazo aprovechando la rápida difusión de esta a través del Internet entre otras formas.

No existe una cultura lectora en la población mapuche, por lo que concebimos que la expresión oral en el arte tiene un más rápido recibimiento que un texto que hable de una propuesta de autonomía para el conjunto de la población. Es ahí donde apuntamos con el arte, a transformarla en un complemento de esta para así poder abarcar más espacios, además de reflexionar temas de debate actual, como cultura, tradicionalismo y también influir con las ideas nacionalistas mapuches en otros. Es a través de esta reflexión que hemos hecho en conjunto que hemos notado un potencial Movimiento Artístico Mapuche, al cual hemos bautizado como We Newen. El cual comienza a gestarse a principios de los 90, pero no se transforma en un potencial movimiento artístico hasta que ahora lo comprendemos como tal, al madurarlo y al existir mas agentes que realizan arte con la misma idea de desarrollo nacionalista Mapuche en diversos estilos y tipos de arte.

Nos referimos a We Newen como un potencial movimiento, pues para trasformarse en tal deben haber más actores que comprendan la transición de lo étnico a lo nacional para englobar nuestra lucha actual y así masificar nuestra demanda para lograr influir en nuestra sociedad y romper el estado actual en el que esta situado nuestro pueblo. Nos referimos a un proyecto artístico que englobe todas las demandas mapuches, sean culturales, por la mantención y recreación de tradiciones, lingüísticas, territoriales, pero que además incluya la demanda nacional Mapuche por el ejercicio de nuestro derecho a la autodeterminación.

Vemos a diversas organizaciones e individuos mapuche con expresiones artísticas y estilos tanto tradicionales como modernos mapuches, entrando en el curso de la demanda Nacional Mapuche a través de su arte. Grupos como Aukiñ Nielol, Ci pu Koxi Ñuke, Newen Wechekeche, We Monglen, Wechekeche ñi trawün y también individuos como David Añiñir, Weichafe David, Eduardo Rapiman entre muchos otros. Todos ellos se reconocen como mapuches y no chilenos, además enrostran a través de su arte distintos aspectos de la demanda étnica Mapuche como lo son cultura, tradiciones, lengua entre otras, pero de manera muy leve lo nacional, la lucha por la autodeterminación-(interna o autonomía) de la región mapuche. Es una suerte de reacción general de diferentes expresiones artísticas de un pueblo con miras nacionalistas, el cual comienza a tomar forma de movimiento artístico poco a poco.

A través de la historia artistas han influenciado movilizaciones y organizaciones, se han trasformado en emblemas de causas revolucionarias influyendo con su arte en cuestionar la institucionalidad, el modelo económico, nuestras culturas y el estado actual de nuestras sociedades. En la poesía Federico García Lorca y Pablo Neruda, fueron personas que lograron comunicar a través de su arte, no solo tristezas de amor, sino también su pensamiento político. Ambos iconos literarios, tenían un compromiso con la vida política y cívica de su tiempo, que influenció a muchos a seguirlos en incluso abrazar sus posturas políticas.

Ambos fueron perseguidos por sus posturas políticas y/o afiliaciones con los gobiernos de su época. Federico García Lorca fue asesinado en la guerra civil española por el bando Nacionalista. Pablo Neruda fue militante comunista y luego embajador chileno en Francia durante el gobierno de Salvador Allende. John Lennon se transforma en la segunda mitad del siglo XX en una figura de la paz, un icono para una generación que estaba en contra de la guerra de Vietnam. A través de sus canciones miles de personas corearon cánticos de paz mientras se esparcía la idea hippie de paz y amor a través de las cuerdas de su guitarra (se le seguía en manifestaciones y estandarizaba como líder de opinión). “John Lennon representaba una visión de esperanza, paz y amor”, decía Michael F Nozzolio.

En Chile, Víctor Jara como militante de las juventudes comunistas participa de forma activa en la campaña presidencial de Salvador Allende de 1970, realizando recitales y difundiendo (a través de su arte) el pensamiento político que compartía. En 1971 asume el cargo de embajador cultural del gobierno de la unidad popular .Cuanta gente logró inspirar, no se sabe, pero lo que si es cierto, es que inspiro a través de sus letras a luchar por ideales, cuestionar las instituciones e incluso a participar o abrazar el comunismo como idea política.

“Recogiendo esa mezcla de fervor ideológico, raíz folclórica y reacción ante el imperialismo cultural, comenzó a gestarse en Chile alrededor de 1967 un nuevo modo de composición e interpretación popular que un par de años más tarde el discjockey y comunicador Ricardo García bautizaría como Nueva Canción Chilena. Su intrínseco desprejuicio para fusionar ritmos y estilos, su apertura a toda colaboración y el marcado carácter reflexivo de sus textos; unen a sus principales exponentes con el espíritu crítico e inquieto que animaría luego a toda fuerza musical disidente… Hasta hoy se le considera uno de los movimientos artísticos más significativos surgidos nunca en Chile”, consigna Marisol García en su trabajo “Un fruto de su época”.

Y así como para los chilenos fue la “Nueva canción chilena”, hoy para nosotros es We Newen, que al contrario de la nueva canción chilena, no es solo música, sino diversos tipos de arte como danza, poesía, música, pintura, etc. No podemos controlar lo que pasa por la cabeza de cada persona o como toman estas expresiones artísticas, pero si sabemos que al igual como nosotros fuimos influenciados (a luchar, pensar y cuestionar nuestros sistemas de vida) por otras corrientes o movimientos artísticos, pensamos que al mapuchizar estos elementos y darles un enfoque nacionalista, habrá una generación de mapuches que se inspirarán, idealizarán e influenciarán por este movimiento y el día de mañana serán agentes activos de la lucha de nuestro pueblo.

Concebimos a We Newen como un potencial movimiento artístico que hoy se inscribe en la historia actual Mapuche y en el proceso histórico de reconstrucción nacional Mapuche. Es a través de esta reflexión que nos gustaría invitar a todos los hermanos (as) a dar el siguiente paso y también enrostrar lo nacional en su arte, pues entendemos que cuando el arte deja de ser solamente algo bello y complejo de entender y toma la forma de un movimiento termina rompiendo el estado actual de las sociedades y/o culturas influyendo en la gente. Esto es lo que buscamos generar para el proceso de Liberación y Reconstrucción Nacional Mapuche / Azkintuwe


Kolectivo We Newen

28 de diciembre de 2006

ENTREVISTA CON JOSÉ LLANCAPÁN

"Reivindicamos nuestro derecho a ser mapuches en la ciudad"

De la realidad de los mapuches urbanos, de las expectativas que genera el proceso de consulta impulsado por el gobierno, de las proyecciones del movimiento mapuche y de las necesarias autocríticas y "sinceramientos que urgen realizar entre nosotros", trata la siguiente entrevista con José Llancapán Calfucura.
Por Pedro CAYUQUEO / Jueves 28 de Diciembre de 2006

José Llancapán es consejero ante la CONADI y dirigente de la Conserjería Indígena Urbana. Desde los ochenta participa del movimiento social.

"Jamás he pertenecido a ningún partido político chileno y el puesto me lo gané porque mucha gente votó por mi. Yo no soy gobiernista".

TEMUKO / Llegó a la capital regional para participar de la ceremonia de lanzamiento de la Consulta sobre Política Indígena Urbana, impulsada por la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI) y largamente "batallada" por diversas organizaciones indígenas a nivel nacional, según reconoce. José Llancapán Calfucura, consejero ante el organismo indigenista y una de las caras visibles de la dirigencia mapuche en Santiago, se siente como en casa en Temuko. "Nací cerca de acá, en el sector de Quillen, comuna de Carahue, por lo que nadie me puede decir que soy un santiaguino", subraya.

La aclaración de Llancapan no es trivial. Durante años, quizás décadas, una "restringida y ruralista mirada de la realidad mapuche" -según señala- ha condenado a miles de ciudadanos mapuches, asentados en las regiones metropolitana y quinta, a sufrir todo tipo de prejuicios por parte de sus hermanos de pueblo."Durante mucho tiempo, nuestros peñi en el campo nos decían que por vivir en Santiago estábamos awinkados", relata. "Y lo cruel del asunto -agrega- es que en la ciudad los winka también nos discriminaban, o sea, no éramos aceptados en ninguno de estos dos mundos".

Si bien esta discriminación y los prejuicios históricos persisten, Llancapán abriga esperanzas de que las nuevas generaciones puedan gozar de la libertad de sentirse mapuches allí donde estén. Sin necesidad de certificados de residencia. Inclusive en el cemento de Santiago. "¿Y por qué no, si allí pelearon y murieron defendiendo nuestro territorio grandes líderes mapuches de nuestra historia?", se pregunta, para acto seguido responder. "Sucede que nos hemos creído el cuento ese de la frontera del río Bio-Bio. Malo está, porque el Wallmapu incluía el valle del Mapocho, Aconcagua, inclusive Copiapó. La toponimia mapuche nos lo recuerda a diario", remata.

Conversamos con Llancapán - quien además es dirigente de la organización Consejería Indígena Urbana - en su breve paso por Temuko. De la realidad de los mapuches urbanos, de las expectativas que genera el proceso de consulta impulsado por el gobierno, de las proyecciones del movimiento mapuche y de las necesarias autocríticas y "sinceramientos que urgen realizar entre nosotros", trata la siguiente entrevista.

- Peñi José, ¿urbanos mirando hacia el campo o campesinos en la urbe?

- Ni lo uno ni lo otro, simplemente mapuches. Cuando partimos nosotros trabajando en el tema indígena, allá por el año 85', siempre miramos la lucha mapuche mirando al sur y más aun, mirando hacia el campo. Esa visión nostálgica nos marcó, pero con el paso del tiempo nos dimos cuenta que esa mirada no ayudaba mucho a construir, porque en Santiago había harto mapuche, cientos, miles, que no necesariamente se planteaban -ni se plantean hoy- el retorno a esta región. Nos dimos cuenta que muchos de ellos incluso negaban su identidad, buscaban mimetizarse con el winka y bueno, nos dimos cuenta que había que trabajar fuerte allí donde estábamos viviendo, allí donde estaban naciendo nuestros hijos, estudiando, desarrollándose nuestras familias y con esta mirada mas realista.

- Un aterrizaje medio forzoso...

- Necesario más bien, porque uno lo veía en su propia familia. Hay gente que está naciendo en Santiago, que no va a volver al sur y eso es un dato de la realidad. Entonces sobre eso nosotros empezamos a ver el tema urbano, a pensarnos como urbanos, esto a fines de los 90', pero cuando se hace más fuerte es en el año 2000, cuando salgo electo consejero nacional ante la CONADI, ocupando el cargo de consejero urbano, lo que me llevó a preocuparme de los temas de la gente que vive en la ciudad y que sufre tantos o quizás peores conflictos que aquellos hermanos mapuches que viven en las zonas rurales de esta región o la octava y la décima. Fue así como el año 2000 se inició un debate con el entonces Presidente Lagos y nosotros planteamos el tema de los indígenas urbanos como un tema relevante a tratar y que las políticas públicas debían abordar, cosa que hasta la fecha no ocurría. Nuestro primer objetivo entonces era visibilizar el tema.

- ¿Imaginamos que no fue una tarea fácil?...

- Para nada. Cuando hablaban de mapuches, hablaban de la octava, novena y décima región, pero a los mapuches de Santiago no nos agarraba nadie. A lo más se mencionaban los indígenas aymara, nada mas. Entonces, nosotros buscamos poner el tema sobre la mesa, visibilizar esta otra realidad que porfiadamente, ya sea con estadísticas o recurriendo a las vivencias cotidianas de cada uno, indicaba que una gran cantidad de mapuches vivía en la ciudad de Santiago y sus alrededores. En el fondo, comenzamos a reivindicar que no era necesario estar en el campo para ser mapuche, que no era necesario vivir en una comunidad para ser mapuche. Es quizás lo deseable para algunos, pero la realidad es la realidad. Incluso si todos los mapuches que estamos en la ciudad quisiéramos regresar, no podríamos hacerlo, porque no existen condiciones económicas, laborales, territoriales, no tenemos donde meterlos. La utopía del retorno es bonita, pero hacerla realidad es otro cuento.

- ¿Se podría decir que era un doble desafío? lo pregunto por el hecho de que no solo el gobierno y sus políticas indigenistas actuaban por entonces dando las espaldas a los sectores urbanos, sino que además era una actitud muy arraigada en determinados sectores del propio movimiento mapuche.

- Exactamente, yo en lo personal he planteado muchas veces que no tan solo el gobierno, sino que algunas organizaciones y líderes hoy reconocidos, nos hicieron creer que los urbanos no éramos mapuches. Muchos dirigentes dijeron incluso dijeron de nosotros que éramos mapuches sin alma, despectivamente se nos señalaba como "de origen" mapuche, como dando a entender que hoy éramos sin embargo winkas, cosas por el estilo. Pero resulta que si uno analiza en profundidad el tema mapuche en Chile, se dará cuenta que los urbanos somos un sector muy importante, vital y estratégico en esta lucha que tenemos que desarrollar por nuestros derechos. Además, casi todos los dirigentes mapuches de las organizaciones que existen son urbanos, en su gran mayoría lo son o sino han estudiado, se han formado en la urbanidad. Les guste o no.

Entonces, para nosotros la cosa es clara. Leftraru fue el primer mapuche urbano, desde pequeño vivió, aprendió el arte militar junto a los españoles en Santiago (de Nueva Extremadura) y quien diga lo contrario poco sabe de la historia de nuestro pueblo. Entonces, tomando este ejemplo, nosotros podemos también ser un aporte a la lucha de nuestra gente desde donde estamos, con nuestras profesiones, aptitudes, capacidades aprendidas en esta vida que nos ha tocado. Eso hemos discutido y te digo que no es una discusión que haya finalizado, para nada. Es un proceso, que tiene que madurar y que en el camino va mostrando logros, como el hecho que hayamos logrado incluir este tema en la política indígena del gobierno, cosa que hicimos a pesar de la resistencia de las autoridades, porque no fue fácil.

- ¿Por qué no nos cuenta de dicho proceso? entiendo que para ustedes marca un hito el lanzamiento de la consulta realizado hoy en Temuko.

- El primer esfuerzo para posicionar este tema siempre fue nuestro, de los mapuches, no del gobierno. Tal como ha ocurrido en otros ámbitos, como el rural, estudiantil, de la salud, etc., aquí el gobierno no nos ha regalado nada. El tema urbano comienza a ganar presencia mas por tozudez nuestra, de estar permanentemente dándole, dándole, como el agua que cae sobre la piedra por goteo y al final hace un hoyo... no fue una concesión del gobierno, ni un regalo ni algo casual, ha sido producto de nuestra lucha, tal como en su tiempo lo fue la Ley Indígena, con todas sus imperfecciones. Este tema fue planteado por los dirigentes indígenas, el año 2000 armamos una Comisión Mapuche Urbana, eso fue en los diálogos con el entonces Presidente Lagos. Luego en la Comisión de Nuevo Trato también logramos meter la punta con el tema de los indígenas urbanos, con todo lo que eso conllevaba, porque no nos agarraba muy en serio ni el gobierno ni algunas organizaciones mas tradicionalistas.

- ¿Cuál era la critica más común en ese tiempo contra ustedes?

- Se nos acusaba de estar dividiendo al pueblo mapuche, de estar creando una nueva categoría, pero para nosotros decir que somos urbanos es tan legítimo como decir que otros hermanos son lafkenches, nagches, pehuenches... porque son identidades que se basan en el asentamiento geográfico y nosotros estamos en la warria, estamos en la ciudad, entonces podemos decir que somos warriache. Pero se trata de una identificación que no va más allá de visibilizar nuestra realidad que es diferente a otros hermanos de pueblo. No le damos otra connotación, porque al final somos mapuches aquí y en Japón. Es decir, somos mapuches, esa es la identidad de pueblo que tenemos, ninguna otra. Yo soy mapuche aquí y en todo lugar. Esta crítica que te menciono persiste pero con menor fuerza, porque con el tiempo se ha visto que desde la ciudad también podemos apoyar, también podemos respaldar la lucha de nuestros hermanos del sur y del campo.

- Ahora, convengamos que acá en el sur también el porcentaje de población mapuche rural es menor al urbano. Temuko es una ciudad que concentra, principalmente en sus cordones periféricos, un gran porcentaje de población mapuche. Y está también el caso de Valdivia, Loncoche, Osorno, acá cerca Nueva Imperial, etc.

- Es que es un fenómeno que no solo se ve en Santiago y tiene que ver con el empobrecimiento de nuestra gente, la pérdida de tierras, el despojo de nuestro patrimonio económico y porque no decirlo, también con la legítima búsqueda de nuevos horizontes laborales, profesionales, familiares de muchos hermanos de pueblo. Hay gente que se va de la comunidad por muchas razones, pero también está el caso de la ciudad que muchas veces llega a la comunidad, con el crecimiento urbanístico, con la expansión de las ciudades y también del modo de vida urbano, que es otro tema. Es decir, se puede vivir en el campo, pero con modos de vida urbanos. Con esto quiero decir que el tema no es tan blanco y negro y creo que no podemos cerrar los ojos ante esta realidad, sino tratar de abordarla para buscar una salida política, porque no puede ser solo un reclamo culturalista o economicista.

- ¿En qué sentido se expresa ese componente más político del planteamiento de los mapuches urbanos?

- Se expresa en varios sentidos. Ten en cuenta que por lo menos en Santiago, estamos pasando de haber sido grupos totalmente culturalistas, algo que veíamos como fundamental en ese tiempo, a dar pasos mas políticos, lo que se manifiesta en conocer nuestros derechos y luchar por ejercerlos. Hoy podríamos decir que el tema cultural ya fue fortalecido por nosotros y por el trabajo de muchas otras organizaciones en la capital. En Santiago hoy se realiza nguillatun en mas de quince comunas, pensar eso hace 20 años atrás te decían que estabas loco. El palin se juega todos los fines de semana, en cualquier domingo habrá un grupo jugando palin en alguna comuna. Nosotros organizamos un campeonato de palin el año pasado que duro 5 meses, este año hicimos otro.

Hay un montón de deficiencias, claro está, pero el tema cultural mas o menos lo tenemos fortalecido y eso era para nosotros muy importante, porque acá en el sur a lo más pierdes tu tierra, pero en Santiago pierdes tu identidad, te transformas en chileno. Y eso a veces no lo entienden algunas organizaciones que persisten en criticar de buenas a primera a quienes hacemos trabajo en la capital, bajo esta mirada urbana. Y mucha de nuestra gente cae en eso, de pensar que porque vive en Renca, Cerro Navia, Pudahuel, ya dejó de ser mapuche, porque han asumido eso de que "los mapuches son los que viven en el sur".

- También existe una gran población mapuche en Valparaíso...

Poca gente sabe, pero en la quinta región se realiza nguillatun, hay un nguillatuwe que está en el sector del Parque Botánico, donde se consiguieron un par de hectáreas y esos son logros importantes de las organizaciones. Nosotros hicimos el primer nguillatun de las organizaciones en Santiago el año 1988, en La Florida, después el año 1989 hicimos otro en Pudahuel. Mucha gente en la ciudad nos criticó, también gente del sur, pero hoy son ceremonias donde van cientos de personas, mapuches urbanos, profesionales, incluso no mapuches respetuosos de nuestra cultura y que hoy valoran mucho nuestra lucha. Esos son logros muy importantes y que no se valoran, uno siente que no se valoran en su justa dimensión. Pasaba antes que tu te ibas a Santiago y te transformabas en winka para mucha gente y cuando regresabas de visita al sur, en el campo te decían: "llegó el winkita". Con esos discursos solo le hacemos hoy el juego al gobierno, porque en esta lucha, el no contar a los mapuches urbanos, yo creo es un error político grave.

- Un error que al menos pareciera ser cada vez menos recurrente. Lo menciono porque hoy en día gran parte de las coyunturas que han cruzado al movimiento mapuche en el sur, han recibido un fuerte respaldo por organizaciones urbanas en Santiago. Está el ejemplo de la huelga de hambre, de anteriores apoyos a dirigentes, comunidades, etc. Ustedes se han destacado, junto a Meli Witran Mapu, en ser un valioso soporte de la lucha mapuche más política en la capital.

- Yo además de consejero de CONADI, que para mi es un simple instrumento, soy dirigente de la Consejería Indígena Urbana, que es una organización que hemos creado para trabajar y apoyar a nuestros hermanos de pueblo y de otros pueblos indígenas. En este sentido, siempre hemos considerado nuestra labor como de apoyo a la lucha que se desarrolla en la zona sur. Tenemos una sede en Santiago, que es un punto de apoyo para nuestros dirigentes, para las delegaciones de organizaciones que por una u otra razón viajan a la capital. Por esta sede han pasado dirigentes del Consejo de Todas las Tierras, de las Identidades Territoriales, del Alto Bio-Bio, de Chiloé, de gran parte del movimiento mapuche. Ellos saben que en cualquier día pueden llegar a Santiago y tienen un espacio donde acudir, quizás para resolver algunas cuestiones muy domésticas, como dónde tomarse unos mates, dónde hacer hora, dónde descansar, cosas así, pero también saben que pueden contar con nosotros para apoyos más políticos. Este espacio es autogestionado, todos quienes colaboran lo hacen con harto esfuerzo y nos ha costado mantenerlo, pero allí está.

- Peñi José, siempre se habla de la atomización organizacional mapuche que existiría en Santiago. ¿Qué nos puede decir al respecto?

- En Santiago existen sobre 100 organizaciones mapuches, hay mucha dispersión y poca comunicación, tal como señalas. Hay organizaciones que son absolutamente culturalistas, otras que están por acceder a los beneficios del estado y se han agrupado para eso. Y otras más cerradas en torno a la lucha de las comunidades, que se podría decir son más fundamentalistas. Es la realidad que tenemos y que más allá de decir que unos hacen bien, otros mal, es mejor ver en qué podemos coordinarnos para apuntar mejor a quien es el verdadero enemigo que tenemos, que no somos los mapuches, que no son las otras organizaciones y sus dirigentes, sino el estado, las autoridades, las grandes empresas. A mi en lo personal hay sectores que me critican mucho porque formo parte de la CONADI, pero yo jamás he pertenecido a ningún partido político chileno y el puesto me lo gané porque mucha gente votó por mi para que los representara en ese espacio. Yo no soy gobiernista ni bacheletista por eso. No soy representante del gobierno en CONADI, soy representante mapuche.

- ¿Cuál es su visión de la CONADI?

- Yo veo a CONADI como un simple instrumento, nada más. Es del estado, ¡claro que es del estado!, pero es absurdo criticar eso. El otro día un peñi me decía: "usted tanto habla y trabaja para el estado, para la CONADI". Yo no trabajo para el estado, soy comerciante y siempre he vivido de eso, no con la poca plata que se gana como consejero. Si tengo un cargo en un organismo del estado, pero este peñi que tanto me criticaba era profesor y trabajaba en una escuela municipal, es decir, !para el estado! Y más encima podría yo decir que lo hace en una de las instituciones que más daño le ha provocado a nuestro pueblo, pues allí se chileniza a nuestra gente, se le hace perder su identidad, sus valores. Entonces, no me vengan con esas críticas que son al final puros prejuicios.

- Durante la huelga de hambre que mantuvieron los presos mapuches recluidos en Angol, usted como Consejero de CONADI se negó a participar de la consulta ciudadana que Bachelet pretendía finalizar el 24 de junio. ¿Una medida de protesta?

- No solo yo. Gran parte de los consejeros indígenas electos decidimos parar este asunto de la consulta del gobierno, para apoyar a los presos que estaban el huelga y presionar también desde donde estábamos parados al gobierno. Nosotros no podíamos estar participando de una consulta, mientras nuestros peñi quizás perdían la vida luchando por su libertad. Fue un respaldo que decidimos hacer y que se conoce poco. Fue un gesto político, porque en lo personal tengo una mirada de pueblo, que me hace participar y apoyar este tipo de movilizaciones, provengan de donde provengan, siempre que apunten hacia un norte de pueblo. Yo creo en la autonomía, creo que es posible avanzar hacia allá, pero eso debe trabajarse desde la base y las alianzas, la comunicación entre nosotros, es importante. Sino son puros discursos bonitos.

Hay organizaciones que hablan de autonomía, de la libre determinación, pero sus comportamientos son rechazables aquí y en todo lugar. Dividen, más que unir con sus ataques a personas y organizaciones. Hay que limpiar al movimiento mapuche de ese tipo de gente, porque así no se construye, se retrocede, se generan rivalidades, disputas, muchas veces porque alguien escuchó decir algo de alguien, porque este dijo esto otro, puros cahuines. Nosotros nos necesitamos mutuamente, aquí creo que nadie sobra. No tenemos gente demás en la lucha mapuche, somos pocos, hay un 70 por ciento de nuestra población que no participa en nada, que esta al margen y a ellos hay que incluirlos. Creo que hace falta conversar entre nosotros, reunirnos, parlamentar. Yo me pregunto, ¿cuántas veces los mapuches nos hemos logrado juntar por nosotros mismos para hablar de nosotros, de nuestro futuro?... no recuerdo ninguna ocasión.

- En este sentido, como observan ustedes desde Santiago el proceso de articulación mapuche que se está desarrollando acá en el sur. Hace poco se realizó el Trawun de Kepe, donde confluyeron más de 35 organizaciones y que la primera semana de enero viajarán hasta Santiago, a La Moneda. Ahora gran parte del movimiento se dará cita de nuevo en Koz Koz...

- Nosotros valoramos ese proceso. Y esperamos estar como organización presentes en Koz Koz, con una delegación desde Santiago, para poder plantear ante nuestros hermanos de pueblo qué estamos pensando como mapuches urbanos. Vemos eso necesario porque hay gente que tiene como temor al tema urbano, que a veces piensan que queremos quitar recursos a la gente de las comunidades, como alguien lo señaló hoy en el lanzamiento de la consulta. En absoluto se trata de algo así. Nosotros reivindicamos nuestro derecho a ser mapuches en la ciudad y eso también debiera interesar a los peñi del campo, porque todos o la mayoría, tienen un primo, un hermano, un tío, un familiar viviendo en la ciudad, sea en Valparaíso, Santiago, Concepción, Temuko, etc. Y viviendo en condiciones de pobreza y marginación social muchas veces peores a las que se pueden ver en el campo, donde por ejemplo, la comida nunca falta. Eso como que se olvida / Azkintuwe
www.azkintuwe.org

8 de diciembre de 2006

A TRES AÑOS DE LA FUNDACIÓN DE AZKINTUWE
Junto al lafkenmapu

Cada día que transcurre, más y más ciudadanos mapuche se sienten con el derecho de expresar su opinión, así como aceptar también ser opinados, en un proceso de democratización de la palabra del cual nos sentimos parte. Hoy, la existencia de medios de comunicación, la generación de corrientes de opinión, la apertura de debates, contrasta con añejas formas de ejercer el derecho a disentir.

Por Wladimir PAINEMAL* / Periódico Azkintuwe Nº 22


Los medios de comunicación producen cambios culturales. Azkintuwe no oculta su intención de generarlos, allí donde hoy sigue campeando la intolerancia, los prejuicios y las imágenes preconcebidas respecto de lo que somos.

Celebramos con esta edición tres años de labor, buscando mejorar nuestras capacidades y estableciendo alianzas con diversos sectores que entienden la importancia de la libertad de expresión y el derecho a estar informados.

Fue en la ciudad de Puerto Saavedra, junto a la majestuosidad del Lafkenmapu, donde por primera vez nos planteamos la idea de publicar Azkintuwe. Corría el año 2003 y varios nos debatíamos entre la militancia política, los estudios universitarios y una pregunta que recién hoy pareciera acercarse a una respuesta: ¿Cómo compatibilizar nuestro compromiso social, nuestras ansias de ser parte del movimiento mapuche, con aquellas capacidades profesionales adquiridas en nuestro paso por las aulas de estudio?

Un medioambiente a ratos hostil hacia aquellos que apostaban por el denominado "conocimiento winka" no hacia más fácil el poder encontrar una respuesta a tamaño dilema existencial. Estas y muchas otras interrogantes charlamos allí, a orillas del Pacífico, en la costa oeste del Wallmapu. No recuerdo como fue exactamente, pero en algún momento alguien comentó la idea de un espacio donde pudiéramos detenernos a reflexionar. Mirarnos y mirar. Observarnos y observar. En resumen, alguien habló de un Azkintuwe.

Por aquellos días, el periodismo ganaba estratégicas cabezas de playa entre nosotros, ya sea como habituales lectores de la prensa nacional e internacional, o bien como aprendices de redactores y analistas de nuestra realidad. Y así, de un momento a otro, nos vimos entusiasmados con la idea de levantar un periódico donde el debate, la información de calidad y la generación de opinión constituyeran sus principales objetivos. Un medio con la mirada puesta en el presente y en el futuro de nuestro Pueblo, puesto que el pasado nos incomodaba por su aroma de museo y estética de feria indígena costumbrista.

Repasando tres años de labor comunicacional, podemos decir que este fue quizás nuestro mayor atrevimiento y también nuestra principal derrota. Y enhorabuena, pues a medida que transitamos por ese camino de observar y observarnos, de reconocernos también en las miradas de los otros, aprendimos a reconciliarnos con ese otro pasado de nuestro Pueblo, aquel plagado de dignidad, así como también de éxitos y fracasos, de alegrías y tristezas, que constituyen un legado que nos ha hecho madurar y crecer. Todo lo que somos se lo debemos a los que fueron ayer. He ahí una de las grandes lecciones aprendidas.

Los medios de comunicación producen cambios culturales en toda sociedad. Azkintuwe no oculta su intención de generarlos, allí donde hoy sigue campeando la intolerancia, los prejuicios y las imágenes preconcebidas respecto de lo que somos y lo que aspiramos llegar a ser. Esta sea quizás una de las batallas mas desafiantes que nos hemos propuesto como medio de comunicación, lograr hacer frente al permanente bombardeo de estereotipos y categorizaciones que asocian de buenas a primeras a los mapuche con la violencia y el terrorismo; con lo rural y lo campesino; con lo marginal y la contracultura; con lo revolucionario y aquellas utopías exportadas de otros tiempos y realidades, dejando -en cualquiera de estos casos- relegada en las sombras a parte importante de nuestra sociedad nacional.

Nos referimos al mapuche de a pie, aquel peñi o lamngen profesional, urbano, obrero, estudiante, poblador, campesino o asalariado; cristiano, bahai o simplemente agnóstico; simpatizante de centro, izquierda y porque no decirlo, tal vez de derecha, con sus contradicciones a flor de piel, cargando pequeñas luchas cotidianas, intereses diversos y particulares visiones de lo que significa hoy ser "gente de la tierra". En tres años de labor, los trabajos publicados en Azkintuwe han ido mostrando retazos de aquella variopinta diversidad que nos compone y que nos diferencia de un regimiento, aquel espacio donde todos piensan lo mismo y cualquier atisbo de librepensamiento es combatido sin contemplación.

Decimos con orgullo que cada día que transcurre, más y más ciudadanos mapuche se sienten con el derecho de expresar su opinión, así como aceptar también ser opinados, en un proceso de democratización de la palabra del cual nos sentimos parte. Hoy, la existencia de diversos medios de comunicación, sean estos radiales, digitales, impresos o televisivos, la generación de corrientes de opinión, la apertura de debates, contrasta felizmente con añejas formas de hacer política o de ejercer el derecho a disentir y que algunos confunden aún con la descalificación personal desde el anonimato. Formas que persisten, pero que de a poco se baten en retirada.

Los mapuche de hoy no somos los mismos de hace veinte, treinta o cincuenta años atrás. Nuestra sociedad no es la misma que conocieron nuestros abuelos y por la cual estuvieron dispuestos a morir o a pactar, dependiendo de ellos y sus particulares circunstancias. Nuevos escenarios de lucha asoman en el horizonte y como periódico apostamos porque la flecha de la información siga recorriendo los puntos más diversos de nuestro territorio ancestral, divido artificialmente por fronteras estatales, provinciales y comunales, en ambos lados de aquella gran cordillera que más que separarnos, nos comunica y nos hermana.

Celebramos con esta edición tres años de labor, buscando mejorar nuestras capacidades y estableciendo alianzas con diversos sectores que entienden la importancia de la libertad de expresión y el derecho de nuestra gente a estar informados. En este camino nos hemos encontrado con diversos hermanos de Pueblo, organizaciones sociales, comunitarias, estudiantiles, territoriales y de la sociedad civil, en un proceso de retroalimentación que nos ha permitido enriquecer no solo nuestra misión institucional, sino además ampliar aquellas visiones parciales de nuestra realidad que todos y cada uno teníamos al partir.

En este punto, solo nos cabe saludar a cada uno de los lectores, que desde lejanas latitudes y fuera de nuestras fronteras, nos instan a seguir laburando al comprar un ejemplar del periódico, haciéndolo circular de mano en mano, fotocopiando sus páginas y ediciones digitales, transformando su contenido en útiles herramientas de conocimiento, reflexión y reencuentro. A todos quienes ven en Azkintuwe más que un puñado de hojas impresas, un espejo desde el cual reflejarnos colectivamente, agradecemos sus palabras y su complicidad.

Nuestra labor la desarrollamos pensando en ellos, así como en todos aquellos hermanos aun no convencidos del todo, en aquellos que dudan, que cuestionan y encuentran cada día solo nuevas interrogantes como respuestas. Esperamos que en nuestras páginas, garabateadas de esperanza, encuentren algo de lo que buscan. Vaya el mismo mensaje para nuestros hermanos chilenos y argentinos, interesados en nuestra realidad, que se conmueven con esta lucha de siglos y que aspiran a construir sociedades más respetuosas, tolerantes y amigables para todos / Azkintuwe

* Subdirector de Azkintuwe.

4 de noviembre de 2006

3º Aniversario de Azkintuwe


Saludos a todos los que forman parte de Azkintuwe

La primera vez que supe de su periódico fue durante el último congreso de Antropología realizado en San Felipe, en aquella ocasión su director Pedro Cayuqueo mostraba cual eran los fundamentos que guían el quehacer periodístico, político social de este medio de comunicación.

Un aspecto de real importancia de su medio es el carácter nacional mapuche, independiente, comprometido con informar sobre lo que ocurre en cualquier lugar del Meli Witran Mapu. Pensar un país mapuche, y en el último tiempo un partido político mapuche.

Si revisamos un poco en las distintas adopciones de estrategias políticas que han tenido las distintas organizaciones políticas mapuche en los últimos siglos: "La Corporación Araucana", "La Sociedad Caupolican Defensora de la Araucanía" que planteaban una integración respetuosa. "La Federación Campesina e Indígena de Chile, Asociación Ranquil" en 1962 es otro ejemplo de adopción de organizaciones hincas con la intención de tener un espacio para expresarse dentro de la esfera política Chilena, vemos como nuestros dirigentes se han apropiado de las herramientas que el estado les ha puesto, como antes ocurriese con el caballo.

Hoy en día la globalización de los medios de comunicación a nivel mundial junto a la internacionalización, son temas que han obligado a los pueblos indígenas y a los mapuches, a replantear las estrategias políticas de lucha de sus derechos como nación, la libre determinación y el ejercicio de sus derechos consuetudinarios. Por ello destaco el éxito que ha tenido la apropiación de espacios comunicacionales como internet.

Otro elemento que destacó de Azkintuwe es la integración de sectores rurales aislados, tanto en el Walmapu (Chile) y el Puelmapu (Argentina) "Dos estado, un mismo pueblo, un mismo periódico"

Me gustó particularmente los reportajes "Inche ta Mapunky" ( oct 2004) y "Grupo Hip Hop Mapuche lanza su primer disco por internet" (sep 2006), en estas notas reafirman su compromiso de apertura con los distintos sectores del país, dando espacio y difusión a los grupos de jóvenes que reconstruyen su identidad, por medio de herramientas contemporáneas de difusión musical.

Debo reconocer haber tenido la suerte de acceder a la universidad y en sus aulas conocer la historia de mi pueblo mapuche. Nací en santiago, mi abuelo Francisco Huenuqueo llegó a la ciudad muy joven, las circunstancias racistas, llevaron a que mi madre y tías no quisieran sentirse parte de nuestro pueblo.
crecí como winka

Cuando supe de Azkintuwe me sentí de a poco parte de su proyecto, no por colgarme de los logros de los demás, sino por la propuesta que tienen desde la editorial de la primera publicación el mensaje fue claro, "en estas paginas trataremos de reflejar las visiones de todos aquellos, que hoy apuestan , desde las distintas trincheras del quehacer político, social y cultural, por la reconstrucción de aquella vieja utopía del país mapuche."

comprendí que las circunstancias me llevaron a estar en una postura nueva, al igual que miles de jóvenes que aún teniendo sangre mapuche sentimos el vacío de no conocer directamente desde nuestras raíces, el relato oral de nuestros antepasados, no poseer tierras y tener rotos los vínculos con las familias que aún viven allí (en mi caso nueva imperial) donde alguna vez nuestros abuelos partieron en busca de una mejor vida.

Por mucho tiempo me cuestione cual era el lugar que debía tomar, ser antropóloga y desde allí estudiar la historia del pueblo mapuche, o servir en algo al desarrollo y progreso de mi pueblo, tome la opción más difícil la segunda.

Por todo ello hoy a tres años del inicio de sus tareas espero que Azkintuwe viva por siempre y que el proyecto político nacional mapuche logre realizarse con el consenso de todos los sectores de nuestro pueblo.
Marichiwew!!!!!!!

Natalia Molina Huenuqueo

17 de octubre de 2006


NOAM CHOMSKY, DE VISITA EN TEMUKO

"Es criminal que Chile no reconozca los derechos de los pueblos indígenas"

Más de mil personas repletaron ayer lunes el Teatro Municipal de Temuko para escuchar la conferencia del intelectual norteamericano y organizada por la Universidad de La Frontera. Por la tarde y en un encuentro privado, Chomsky compartió una hora de conversación e intercambio con líderes sociales y dirigentes mapuches. Según señaló Juan Pichún, el intelectual más influyente del mundo señaló estar dispuesto a denunciar la situación mapuche en los foros internacionales.

Por Pedro CAYUQUEO / Martes 17 de Octubre de 2006

"Es posible luchar y resistir. Está el ejemplo de los Inuit en Canadá, está el ejemplo de Vía Campesina en Brasil", señaló Chomsky a los mapuches.

TEMUKO / Poco más de 24 horas permaneció en Temuko, territorio mapuche, el destacado lingüista y analista internacional Noam Chosmky. El intelectual más influyente actualmente vivo, según lo catalogó el prestigioso periódico The New York Times, viajó a Chile invitado por la Universidad de La Frontera (UFRO) para participar del Primer Congreso Internacional de Lenguas y Literaturas Indoamericanas y las XII Jornadas de Lengua y Literatura Mapuche, iniciadas ayer lunes y que finalizan el próximo viernes 20 de octubre en la capital regional.

Tras un año de gestiones, el Departamento de Lenguas, Literatura y Comunicación de la Facultad de Educación y Humanidades concretó la visita de Chomsky a Temuko, ciudad donde la mañana de ayer lunes intervino con una clase magistral que dio inicio a este importante encuentro internacional, en el que participan connotados investigadores nacionales y extranjeros, así como cientos de estudiantes acreditados desde diversas regiones del país.

El catedrático del Departamento de Lingüística y Filosofía del Massachusetts Institute of Technology (MIT), Estados Unidos, dictó la conferencia "Año 514: ¿Globalización para quién?". Durante 80 minutos el intelectual abordó esta temática relacionada con el denominado "Descubrimiento de América" y cómo la globalización económica ha afectado -desde ese año hasta ahora- a gran parte de América Latina y el mundo, en especial a los pueblos indígenas que luchan desde entonces por ser reconocidos y sus derechos respetados frente al avance de las multinacionales.

Reunión multicultural

Filósofo anarquista y cientista político, Noam Chomsky no solo es un destacado hombre de ciencias. En muchos lugares del mundo su obra es conocida más bien por su vertiente política, siendo considerado -junto a Naomi Klein, José Saramago y Eduardo Galeano- como uno de los intelectuales de izquierda más influyentes de nuestro tiempo y un verdadero icono de la lucha contra la política exterior de su país, desde la Guerra de Vietnam hasta las recientes invasiones militares de Estados Unidos a los estados de Afganistán e Irak.

Es así como en su reciente viaje a Chile, uno de sus principales objetivos fue conocer la realidad de los pueblos indígenas, en especial el Pueblo Mapuche, cuya lucha por recuperar su territorio "ha traspasado las fronteras chilenas desde hace mucho tiempo", según aseguró a Azkintuwe. Invitado por la Red Chile País Multicultural, que agrupa a una treintena de organizaciones ciudadanas, artísticas, ambientales, indígenas y de comunicadores alternativos, promotoras del diálogo intercultural y las relaciones respetuosas entre los pueblos, Chomsky pudo conocer de primera fuente esta realidad, al compartir por más de una hora con miembros de la Red y dirigentes mapuches provenientes de diversas zonas territoriales.

Juan Pichun, werken de la comunidad Temulemu de Traiguén, encabezó la delegación de mapuches que expuso la situación de su pueblo ante Chosmky. "Si usted fuera George W. Bush, no habría aceptado reunirse conmigo, porque yo soy hijo de un supuesto terrorista", le señaló Pichún a un asombrado Chomsky. El joven werken hacia de esta forma directa referencia a su padre, el lonko Pascual Pichún Paillalao, encarcelado en la ciudad de Traiguén y acusado por el estado chileno de "amenaza terrorista". "Pero sabemos que no es Bush y por ello es bienvenido en este territorio que pertenece a nuestro pueblo y al cual esperamos pueda regresar cuando desee", subrayó.

Bajo la atenta mirada de Chosmky y un auditorio compuesto por alrededor de 40 dirigentes sociales, Pichún detalló los abusos cometidos por las autoridades contra las comunidades movilizadas por sus tierras usurpadas, destacando que para los mapuches, no ha existido "ninguna diferencia" entre dictadura militar y democracia. "El gobierno, supuestamente democrático, supuestamente socialista, nos persigue y nos oprime tal como lo hacia la dictadura de Pinochet. Hoy tenemos luchadores sociales, hermanos dirigentes, lonkos tradicionales, encerrados en cárceles en todo el sur del país y eso es algo que las autoridades ocultan ante el exterior", indicó Pichún.

"Es por ello que le solicitamos pueda usted denunciar esta situación ante los ojos del mundo, pueda usted ser portavoz de nuestra lucha y de nuestros sueños, que no son otros que vivir en paz y en libertad en nuestro territorio. Hoy son las multinacionales quienes mandan en este país, todas las políticas se implementan con el objetivo de beneficiar a las multinacionales y no a los pueblos originarios, que ni siquiera existimos en la Constitución Política. Sepa usted que los mapuches hoy somos víctimas de esta situación vergonzosa", subrayó el dirigente.

El espejismo chileno

Adolfo Millabur, alcalde de Tirúa y líder de la Identidad Territorial Lafkenche, fue otro de los oradores en la reunión. Desde su posición de dirigente social y autoridad política, Millabur realizó un pormenorizado recuento de los atropellos sufridos por el Pueblo Mapuche desde la llegada de los españoles hasta el retorno de la democracia, "democracia que está en deuda con los mapuches y con todos aquellos sectores más desfavorecidos de la población", señaló Millabur.

"En el extranjero se destaca la estabilidad del país y la economía, que se dice es 'exitosa', pero se silencia el costo social que pagamos los mapuches para que este país sea 'exitoso'. La tierra, el subsuelo, el mar, borde costero, todo lo han querido privatizar y entregar a un par de grandes empresarios, para beneficio de unos pocos. Ese es el gran secreto del modelo chileno", indicó el edil. "Como mapuche agradezco el tiempo que usted se ha tomado de escucharnos y conocer esta otra realidad, que escapa a lo académico y que nos afecta a diario", finalizó.

Las intervenciones de los dirigentes no dejaron indiferente a Chomsky. "Es criminal que Chile no reconozca los derechos de los pueblos indígenas", señaló de entrada, dejando en clara su posición de respaldo absoluto a las demandas del Pueblo Mapuche. "Los derechos de los pueblos indígenas forman parte de esa otra globalización, aquella que no gusta a los estados, pero que es una realidad. No se puede desconocer los avances que existen en muchos países, la situación de los Inuit en Canadá ha avanzado mucho, existe allí autogobierno, tienen el control sobre sus recursos, pero es verdad que hay deudas pendientes en otras partes del mundo", indicó.

"La globalización no es solo económica, la globalización también es cultural, social, tecnológica, jurídica, eso debemos tenerlo muy claro, porque a veces caemos en el uso de conceptos que nos imponen los estados. La globalización es una realidad histórica y no son los pueblos indígenas, no son los campesinos sin tierra, quienes se oponen a ella. Son los estados, son las corporaciones, quienes intentan decirnos que existe una sola globalización, un solo tipo de globalización que es aquella de los mercados mundiales", precisó Chosmky ante los delegados.

"Pero es posible luchar y resistir. Está el ejemplo de los Inuit en Canadá, está el ejemplo de los miembros de Vía Campesina en Brasil, que están construyendo desde lo social, desde abajo y que serán a futuro un poderoso factor de democratización del estado brasileño. Yo los insto a seguir luchando, a seguir perseverando en sus objetivos. No será Naciones Unidas ni la OEA quien los va a salvar de la amenaza que significa la globalización económica. Son ustedes mismos, en sus trabajos sociales, en sus luchas cotidianas, quienes deben asumir ese desafío", finalizó / Azkintuwe

www.azkintuwe.org